PREPARACIÓN PARA EL PARTO


 

ARTÍCULOS

"Nunca nada tan cotidiano, algo que les sucede a cientos de miles de personas todos los días, me había resultado tan increible", me refiero a mi experiencia como padre en el embarazo, parto y nacimiento de mi niña, un ser precioso que vino al mundo el 1º de Julio.


Mi mujer y yo nos planeamos el embarazo que se dió en septiembre y en cuanto se confirmó, decidimos vivir la experiencia al máximo. Desde el principio recogimos las sensaciones que este ser nuevo nos regalaba, era una delicia notar su presencia dentro de la panza, tan vital, tan sorprendente. Nos preparábamos para recibirla y darle la bienvenida a este mundo de la mejor manera en que pudimos, nos dimos cuenta de que la ignorancia podía provocar actuaciones de muy buena voluntad (¿quién no va a intentar hacer lo mejor para recibir a un bebé?) pero absolutamente erróneas a la luz de los descubrimientos de muchos expertos excomulgados por la ciencia y el pragmatismo reinante en el sistema sanitario que nos domina.

Leímos, consultamos con expertos, acudimos a tomar un curso
de preparación de Psicoprofilaxis, vivimos la frialdad de los ginecólogos del medio Institucional y la falsa amabilidad de los privados, que nos decían que sí a todo, pero nos hablaban continuamente de "los peligros del embarazo y del parto". Cambiamos 5 veces de ginecólogo, hasta que encontramos "al bueno" uno que junto con la Instructora nos preparó para vivir sin temor y responsablemente una de las experiencias más maravillosas de la vida. El curso de preparación para el parto nos ayudó mucho a ser conscientes del proceso y sobre todo a superar el miedo al momento del nacimiento en el que dejamos constancia de que el padre y la madre no tienen porque ser un estorbo en el parto y nacimiento de los bebés.

Mi hija decidió invitarse a entrar en nuestro mundo en la madrugada, empezamos con  ruptura de membranas, ahí comenzó una oportunidad de increíble de crecer. Nos relajamos y comenzamos a recordar las respiraciones, los masajes, los cambios de posición, etc. Ya de día, pusimos  música, era aquella que habían escuchado tanto mi mujer como mi hija durante el embarazo, la sensación era deliciosa y las contracciones no parecían tan terribles como nos las habían pintado. Al llegar al hospital, nadie creía que estabamos en trabajo de parto, porque teníamos una sonrisa de oreja a oreja que incluso pareció molestar a alguna gente,   pensaban que debíamos estar sufriendo como todos y no disfrutando del momento, ¡qué absurdo!. Lógicamente nosotros seguimos adelante, nuestro ambiente había desaparecido entre paredes blancas, tecnología, ausencia de música y rutina. Menos mal que llegó nuestra instructora que nos rescató de la atención mecánica y deshumanizada .

El tiempo transcurrió, el dolor era diferente, no era ese que te destruye sino ese que te construye. Era todo un reto, el pánico al dolor de mi mujer (ahora superado) no sabía si afloraría o no, había trabajado en ello, pero era un trabajo sutil que ahora se ponía a prueba. Nuestro  miedo era que en ese momento nos separaran, había leyendas horribles de que en los hospitales se llevaban a la madre a la sala de labor y sacaban al papá, pero no fue así (aunque luego nos enteramos de que en muchos lugares es una realidad) y comenzó nuestro trabajo más intenso.

Las contracciones nos sacudían cada vez con más frecuencia, tuvimos que buscar energía de todas las esquinas de nuestro ser, pero no fuimos en ningún momento interrumpidos, la instructora nos cuidaba y animaba, nuestro médico nos visitaba con frecuencia, medía la dilatación y nos animaba a continuar con nuestro trabajo.  Transcurridas unas horas de poner a prueba nuestra preparación, nuestra hija estaba a punto de salir; llevaron a mi esposa hasta ese lugar terriblemente luminoso donde nacen los bebés, escuché al doctor decir que me vistiera para la ocasión, lo hice rápidamente y nos pusimos manos a la obra.

Yo animaba a mi mujer, empapaba sus labios con agua y observaba todo aquello con una emoción increíble. La instructora se comunicaba casi sin palabras con  mi mujer y con nuestro médico que  no ordenó ni rasurar, ni enema, ni nada raro. Todo aquello me agradaba, habíamos escuchado que todo eso era parte de la rutina, pero en nuestro caso haberlo hablado antes y quizás la convicción de que las cosas nos saldrían bien se materializó.

Con varios pujos fue bajando mi nena, se resistía un poco a salir, por lo que el doctor decidió realizar la episiotomía para acelerar el proceso. Pude presenciar el momento del nacimiento y cortar el cordón umbilical separándola de su madre. Mi hija nació llorando, aquella cosita se movía en la mesa y la manipulaban bajo una lámpara de luz intensa, yo me acerqué y pude ver a aquel ser que habíamos ayudado a encarnarse. Mi obsesión era que cuando abriera sus ojitos no recibiera tanta luz y ponía mis manos bajo el foco, además metía mi cabeza para que cuando los abriera me viera  a mí, SU PAPA, y no al pediatra que la estaba manipulando. Al fín los abrió, la envolvieron y me la dieron para que se la diera a su madre, fue un momento increíble el que nos regaló a todos este nuevo ser, que emoción, que momento de alegría, que superación, que cotidiano y qué increíble.


                                                                          Bienvenida hija


• Queremos agraderle a Alec, que nos haya prestado las fotografías de sus papás, Rosalía y Angelo para ilustrar este bello artículo,

• También queremos agradecer al Papá Psicoprofiláctico, este hermosísimo ensayo que narra todos los sentimientos de un padre verdaderamente involucrado con el nacimiento de su hija.

• Para leer otros testimonios de Papás, presiona aquí.

ARTICULOS

NOTA: La Sra. Leticia Doniz no pertenece a la ANIPP, sus centros y artículos NO estan avalados por la asociación ¡No se deje sorprender!

 

PRINCIPAL I CONVENCIÓN 2007 I REGISTRO A LA CONVENCIÓN I ANIPP I NOTICIAS I ARTÍCULOS I FORMAS DE NACIMIENTO
SOCIAS
I EDUCACIÓN CONTINUA I DOCTORES I ¿CÓMO PERTENECER A ANIPP? I SITIOS DE INTERÉS I DIPLOMADO PARA INSTRUCTORAS I CONTACTO

Tel. 5543-5488
México, D.F
anipp1@terra.com.mx
Copyright © 1998-2006 ANIPP, A.C


Faif, Diseño y Publicidad 2006